La Justicia Social implica el compromiso del Estado para compensar las desigualdades que surgen en el mercado y en otros mecanismos propios de la sociedad. Las autoridades deben propiciar las condiciones para que toda la sociedad pueda desarrollarse en términos económicos. Esto quiere decir, en otras palabras, que no deberían existir unos pocos multimillonarios y una gran masa de pobres.


Una definición general de la justicia social es difícil de encontrar y aún más difícil de implementar. En esencia, la justicia social se refiere a la igualdad ante la justicia, no sólo en los tribunales o dentro de la justicia penal, si no en tiene que ver en todos los aspectos de la sociedad.

La lucha por alcanzar la justicia social ha sido la causa de gran parte de la miseria humana. Es más, a través de la historia una forma de injusticia es a menudo reemplazada por otra peor.

Justicia social básicamente es un concepto aparecido a mediados del siglo XIX y del cual se hablas desde el origen del derecho mismo, referido a las situaciones de desigualdad social, que define la búsqueda de equilibrio entre partes desiguales, por medio de la creación de protecciones o desigualdades de signo contrario, a favor de los más débiles.


Este concepto nos remite directamente al derecho de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, en especial los trabajadores, y al goce de los derechos humanos sociales y económicos, conocidos como derechos de segunda generación, de los que ningún ser humano debería ser privado.

La mayoría de los filósofos que sostienen que no se ha crear una sociedad completamente justa, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades y basadas en la importancia de la ética. Incluso en las naciones más socialistas, el caso no es la pobreza, más bien es la distribución desigual de la riqueza.

Los países con mejor calidad de vida suelen ser aquellos que promueven la justicia social ya que la inequidad y las desigualdades generan violencia y promueven los enfrentamientos sociales.