Me llama mucho la atención cuando un artista o diva muere, lo que ocurre con toda su herencia y sus pertenencias. Hace poco estuve curioseando un poco sobre algunas de las más vistosas que se habían llevado a cabo en las últimas décadas y entre la que más llamo la atención fue la que habían conseguido reunir una tremenda colección de zapatos planos que ahora llevaba su hija y que también había puesto a la venta por varios miles de euros. Recuerdo que en caso de mi familia ocurrió algo muy similar, aunque puedo asegurar que ni por asomo lo que se vendió fue ni tan caro ni tan ostentoso como lo que ha ido ocurriendo a lo largo de estos años.