Estimados compañeros, tengo un asunto entre manos y no termino de concretar cuál es la opción en la que tengo mayores posibilidades de éxito para mi cliente.
Os planteo los hechos relevantes y las opciones que yo encuentro para que, si lo consideráis, me comentéis cuál es vuestra opción preferida y porqué.
HECHOS:
- Mi cliente tiene un pequeño negocio en un local arrendado a un empresario.
- Este empresario (arrendador) ha refinanciado su deuda bancaria y la cuenta en la que mi cliente ingresa las sucesivas mensualidades de renta ha quedado pignorada por el banco en garantía de dicha refinanciación.
- La anterior pignoración se comunica notarialmente a mi cliente, quien hace los ingresos en la cuenta que se le indica.
- Más tarde, la AEAT notifica a mi cliente una “diligencia de embargo de créditos” pendientes de pago con su arrendador pues este adeuda una elevada cantidad a la AEAT. Es decir, se consideran embargadas las sucesivas mensualidades de renta que mi cliente debía abonar.
- El asesor fiscal de mi cliente le aconsejó que siguiera pagando en la cuenta indicada por el notario porque el derecho del banco pignorante era anterior al derecho de la AEAT.
- Así transcurrieron aproximadamente 2 años, durante los cuales el arrendador y su banco hicieron una nueva refinanciación y una nueva pignoración, notificando notarialmente a mi cliente la cuenta para el pago (que era la misma). Cuando mi cliente se puso en contacto conmigo y dejó de pagar al arrendador-banco, este interpuso una reclamación de tercería ante la AEAT que perdió porque su segunda refinanciación era posterior a la diligencia de embargo.
- La AEAT aprobó un acuerdo de derivación de responsabilidad del art. 42.2.b) de la LGT aplicable a los que “por culpa o negligencia incumplan las órdenes de embargo” que concluyó con el embargo de una cantidad equivalente a dos anualidades de renta.
Así pues, mi cliente ha abonado la renta de dos años completos dos veces; una a su arrendador en la cuenta pignorada por su banco, y otra a la AEAT.
Como quiera que nadie está obligado a pagar dos veces por la misma prestación, surgen ahora las opciones para reclamar la devolución de la cantidad mencionada:
- Opción 1: reclamar a la AEAT porque en la actuación de mi cliente no hubo ni culpa ni negligencia, sino ignorancia. Esta opción está ya en trámite ante el TEAR con escasas opciones de éxito.
- Opción 2: reclamar a su arrendador. Esta opción tendría posibilidades de éxito, pero una condena quedaría en agua de borrajas porque actualmente el arrendador tiene embargados todos sus activos, con lo que mi cliente tendría que ponerse a la cola…
- Opción 3: reclamar al banco pignorante. Realmente el notario comunicó a mi cliente, a petición del arrendador y del banco, la existencia de la pignoración y el número de cuenta en el que debía hacer los ingresos, sin que mi cliente llegase a saber nada sobre sus relaciones internas. En este caso podría argumentarse error en el pago o cobro de lo indebido por parte del banco pues este se cobraba sus cuotas de refinanciación de la cuenta pignorada.
- Opción 4: reclamar al asesor fiscal (a su seguro de responsabilidad civil) por no advertir a mi cliente a la recepción de la diligencia de embargo de créditos que la única opción liberadora sería ingresar a la AEAT.
Yo soy más partidaria de esta cuarta opción porque me parece la más palmaria y evidente, y de la que existe una prueba clara. No obstante, dudo sobre si puedo plantear varias de estas acciones de forma paralela…
Muchas gracias por anticipado por vuestros sabios consejos. Saludos,